viernes, 4 de noviembre de 2011

Instalación del driver propietario de ATI en Linux

Estos son los pasos que hay que dar para (re)instalar los drivers propietarios de AMD/ATI Radeon en Linux.

1) Descargarlos de la página de AMD. En el momento de escribir esta entrada se podía hacer a través de este enlace.
2) Nos convertimos en root (por ejemplo con su o con sudo -s) y damos permisos de ejecución al fichero que acabamos de descargar: 
chmod +x ati-driver-installer-11-9-x86.x86_64.run
3) Lo ejecutamos:
./ati-driver-installer-11-9-x86.x86_64.run
4) Se descomprimirá y a continuación nos irá haciendo preguntas y dando opciones. Simplemente elegiremos la opción por defecto o la única que se pueda.

5) Si todo ha ido bien, siguiendo las instrucciones que aparecen solo faltará reiniciar el sistema (por ejemplo con reboot) y habrá terminado el proceso. Si algo no ha ido bien, ver el siguiente apartado.


Problemas que pueden surgir

Existen ficheros de una instalación anterior (A previous install of the fglrx driver has been detected. Please uninstall the older version before installing this version.Optionally, run the installer with --force to overwrite the existing driver)

Opción 1: Desinstalar el driver
1) Desinstalar el driver ejecutando el instalador con la opción --uninstall:
./ati-driver-installer-11-9-x86.x86_64.run --uninstall
2) Se desinstalarán los ficheros del driver presentes en el sistema. 
3) Si todo ha ido bien, será necesario reiniciar el sistema y se puede intentar la instalación normal.

Opción 2: Instalar el driver sobreescribiendo los ficheros anteriores
1) Ejecutar:
./ati-driver-installer-11-9-x86.x86_64.run --force
2) Se instalarán los ficheros del driver sobreescribiendo otros que hubiera antes. 
3) Si todo ha ido bien, será necesario reiniciar el sistema y se puede intentar la instalación normal.





lunes, 2 de noviembre de 2009

Múltiples tarjetas de sonido en KDE

En mi ordenador portátil tengo dos tarjetas de sonido: Una, la que lleva integrada y que suena a través de los altavoces igualmente integrados en la carcasa. La otra, es una USB que compré en DealExtreme que suena a través de un par de altavoces externos de calidad algo mejor que los del ordenador. Esta última la tengo conectada a un hub USB y la idea es que sea la que se oiga cuando uso el portátil como ordenador fijo.

Pero me encontré con un problema: ¿Cómo elegir desde el entorno KDE 3.5 por cual de las dos tarjetas de sonido quiero escuchar, por ejemplo, música? Uno esperaría encontrar en el panel de control del sistema de sonido un desplegable con todas las tarjetas de sonido presentes, y que se pudiera elegir una. Sin embargo, esto no es así. Lo más parecido es que se puede regular el volumen de cada una mediante la utilidad Kmix, pero no elegir por cual se quiere sacar el sonido.

La solución es relativamente sencilla, aunque nada intuitiva. La descubrí simplemente leyendo el FAQ de Amarok, el reproductor de sonido por defecto de KDE que permite el uso de distintos sistemas de sonido, entre ellos ALSA. Concretamente, en un apartado explica que:
(...) puedes usar la salida hw:0,0 o hw:1,0


Si se usa esa misma nomenclatura en el panel de control de sonido de KDE, también funciona:



Y de esta manera, se pueden utilizar de manera sencilla varias tarjetas de sonido en Linux con ALSA. Se pueden hacer muchas más virguerías (es muy potente), pero para este problema concreto no hace falta darle más vueltas.

martes, 30 de diciembre de 2008

Downgrade desde Intrepid a Hardy

Esto lo hice hace dos o tres semanas pero lo escribo ahora que tengo un rato en vacaciones.

Como contaba en otra entrada, mi actualización a la última versión de Kubuntu fue bien, excepto en un detalle importante para mí (vease el mencionado post si se quiere saber cuál era).

El caso es que decidí hacer algo que solo había intentado antes en una ocasión: Instalar una versión inferior del sistema encima de la más reciente. En este caso pasar del Kubuntu 8.10 Intrepid Ibex al anterior 8.04 Hardy Heron. Como esta última tiene LTS (Long Term Support) creo que podré vivir tres años con ella hasta que saquen la próxima, y para entonces espero no necesitar ya lo que me hace falta de esta.

Antes de comenzar el proceso, me hago copia de seguridad en otro disco de todos los datos y configuraciones de mi sistema actual. Básicamente el directorio /home y el /etc.

Me bajo la ISO para empezar la reinstalación, y antes de tostarla se me ocurre que es una buena ocasión para, de paso, poner a prueba la utilidad Unetbootin. Con ella y la ISO del CD genero una memoria USB autoarrancable y reinicio el ordenador. Le digo que arranque desde el USB y... ¡voilá! aparece el menú de arranque de Kubuntu.

Selecciono la opción para instalarlo en el disco duro y arranca sin problemas. Le digo que el particionado de los discos lo quiero hacer manual, e indico los puntos de montaje de cada partición. Me aseguro bien de desactivar la opción que formateará las particiones y finalizo la configuración de los discos. A continuación comenzará la copia de ficheros al disco duro. ¿Se dará cuenta el instalador de que ya hay un sistema instalado? ¿Conservará las configuraciones y los datos existentes? La respuesta a la primera pregunta es que sí; no aparece ningún cartel con grandes letras anunciándolo pero antes de iniciar la copia de archivos se deinstalan muchos paquetes que había en el sistema y que podrían dar problemas al hacer el downgrade. Sobre las configuraciones de los programas instalados, la respuesta es que en general NO se conservan, así que hice bien en salvar el directorio /etc con todas ellas.

A continuación comienza la copia e instalación de los paquetes de la versión que estoy instalando, de la misma forma en que se hace normalmente. Al leerlos desde la memoria USB 2.0 en lugar del CD, el proceso es muy rápido. Cuando finaliza, se reinicia el ordenador y terminan de instalarse algunos paquetes.

En cuestión de 20 minutos tengo el sistema otra vez funcionando como antes. Mis datos de /home siguen ahí intactos, lo único que echo en falta es la personalización del escritorio, que no está como lo tenía antes de empezar esta odisea. Pero, sorprendentemente tampoco está como si acabara de hacer una instalación nueva, algunas cosas sí que las ha guardado. Teniendo en cuenta que estoy volviendo desde KDE 4.1 a la versión 3.5 es una agradable sorpresa comprobar que la versión más nueva no machacó todo lo de la vieja y que seguía guardando las configuraciones de forma similar.

Lo siguiente que hago es instalar y configurar Synce y Raki para poder conectar mi PDA. Tengo que buscarlos por la web porque tampoco venían de serie con la versión 8.04, aunque sí que están en uno de los repositorios oficiales de Ubuntu. Una vez más, lo vuelvo a hacer funcionar sin problemas.

En las dos o tres semanas que han pasado desde que hice el downgrade no he tenido ningún problema, solo alguna utilidad o aplicación que he tenido que instalar porque no estaba después del downgrade, o reconfigurar alguna cosilla que, gracias a que guardé el directorio /etc, solo he tenido que copiar el fichero de configuración encima del nuevo.

Solo me queda decir que tanto Unetbootin como Kubuntu 8.04 se han comportado muy bien en todo el proceso, durante el que no han dado ni un solo problema ni ha habido que hacer nada raro.

martes, 9 de diciembre de 2008

40 años de ratón

Según he leido en un par de sitios (este y este), hoy hace 40 años que se presentó ese aparatito que va conectado al ordenador y que conocemos como "ratón", o en algunos sitios "mouse".

Mi primer contacto con dicho engendro mecánico creo que fue cuando estudiaba en el Instituto y teníamos en 1ª una asignatura optativa de Informática, a la que por supuestísimo opté (creo recordar que había alguna otra asignatura pero soy incapaz de recordar cual podía ser, tal era mi interés por ella). Los ordenadores que se usaban eran PCs con pantalla de fósforo naranja y disquetes de 5,25", y nos enseñaban a "programar" en LOGO y a manejar algún paquete integrado, que era como se llamaba entonces (finales de los 80) a lo que ahora llamamos suite ofimática

Pero cuando más lo usé fue cuando mis padres me compraron un Sony HB-F700S, del estándar MSX-2. A pesar de ser un ordenador de 8 bits, le daba 100.000 vueltas a los armatostes de PCs que había en mi Instituto, además de tener también ratón podía tocar melodías polífonicas por 3 canales de audio y usaba disquetes de 3,5" (de simple densidad, 720 Kb), mucho más manejables y robustos que los otros. Además de en el interior, también era mucho más bonito en el exterior, y si no mirad su foto:


Foto: old-computers.com

El ratón se usaba en ese ordenador básicamente para manejar un paquete integrado de Sony que venía con él, llamado si no recuerdo mal Hybrid. Tenía procesador de textos, hoja de cálculo, base de datos, editor de gráficos e incluso un gestor de fichero, todo muy sencillo. Apenas lo usé porque le costaba mucho de cargar del disquete y no resultaba práctico. A parte de para eso, la verdad es que el ratón tampoco se manejaba mucho, todo se hacía escribiendo con comandos, y salvo para dibujar o para algún juego muy especial, no se usaba para casi nada, en aquel entonces no era un periférico tan estándar como lo es ahora.

Como curiosidad, la anterior máquina me la compraron mis padres de segunda mano, después de estar un año "castigado" sin ordenador por haberme cargado el anterior (un Spectravideo 728) cuando introduje "a ver que pasaba" un cartucho ROM en la ranura que iba destinada a una unidad de disco externa. Lo que pasó fue que el ordenador no volvió a funcionar, y que ahí empezó a despuntar mi faceta de friki-digital :-)

Hoy día el ratón es imprescindible para manejar los entornos de ventanas. Solo los que son muy frikis (más que yo incluso) o los que no tienen más remedio (usuarios de vetustos mainframes) utilizan exclusivamente el teclado. En Linux, incluso cuando se trabaja con línea de comandos viene muy bien para hacer copy-paste entre ventanas.

¿Que habrá dentro de otros 40 años? ¿Seguirán existiendo los ratones? ¿O usaremos interfaces cerebrales u oculares? Ya os lo contaré si sigo por aquí...

jueves, 4 de diciembre de 2008

Synce en KDE

Hace poco he actualizado mi Kubuntu a la última versión de ese sistema, la 8.10 Intrepid Ibex.

El proceso de actualización fue bien, sin que haya nada que destacar, salvo que en esta versión desaparece el KDE 3.5 y se instala por defecto la versión 4.1. Es muy bonita y tiene muchas cosas nuevas, algunas de ellas muy radicales, como que la carpeta del Escritorio pasa a ser una carpeta más y todos los accesos directos y carpetas que tuviéramos creados antes desaparecen del nuevo, pasando a ser ficheros normales y corrientes. También está muy bien el visor de documentos (y) PDFs (Okular se llama) que permite hacer anotaciones y marcas sobre el texto. Y muchas más cosas que no describiré aquí (como los plasmoides, o las mejoras en efectos gráficos).

Lo que no está tan bien es lo que han hecho con el software para conectarse a PDAs. En la versión 3.5 estaba el paquete synce-kde para conectar con el aparato y con Raki y Kcemirror se podía acceder a sus ficheros y controlarla con el ratón. Este paquete ha sido sustituido en la versión 4.1 por otro llamado synce-kpm. Se supone que tiene las mismas funcionalidades, pero está pensado para dispositivos con Windows Mobile 5 o 6, los que son más viejos y llevan versiones anteriores no se podrán conectar, o lo harán muy limitadamente.

Lo peor es que no se puede volver a instalar el software antiguo, el paquete synce-kde no funciona con la nueva versión y por ello ha desaparecido de los repositorios de Intrepid. Debido a que lo necesito para trabajar con mi "vieja" PDA, que el OpenOffice que trae sigue siendo el 2.4 (y no el 3.0), y a que al entorno aun le quedan algunos detalles por pulir, estoy pensando seriamente volver a instalarme la versión 8.04, que además es LTS. Lo que significa que durante 3 años tendrá actualizaciones de seguridad, y si en este tiempo jubilo mi actual PDA y me hago con otra más nueva, siempre estaré a tiempo de actualizar.